Los Cazadores de Cocodrilos

Los Cazadores de Cocodrilos
By SD Co. “Crocodile Hunter”


La historia que estoy a punto de contar no es ficticia, es un relato de algo real, algo que pasa en la vida diaria de 5 estudiantes de Ingeniería Ambiental en el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero…

Todo esto sucedió un día viernes, 6 de febrero del 2009 en la Laguna del Carpintero de la Ciudad de Tampico, Tamaulipas a eso de las 11:30 a. m.

— Para una práctica de laboratorio de la materia de Tratamiento de Aguas residuales, la Maestra Guille nos mandó muestrear la Laguna del Carpintero —comentaba Skinniy Dupree, estudiante del ITCM—; se suponía que días antes teníamos que ir a hacer el reconocimiento de la zona, por lo cual escogimos el día 2 de febrero para ir (porque no teníamos clases) escogiendo un lugar lejano y tranquilo en el que podíamos trabajar a gusto, en el cual no encontramos cocodrilos ni nada raro; sólo una descarga que al parecer ya no arroja nada.

Los días transcurrieron sin la mayor novedad de un jueves ajetreado por normas y hojas de registro como pase para ganarse el derecho de ir al muestreo el día siguiente.

— Dimos demasiadas vueltas y en lo personal terminé agotada, eran bastantes hojas de normas y demás —declaró Skinniy una vez más—; para colmo nos quitaron un integrante del equipo y eso nos estresó aún más.

Sin embargo, Edgar Avilés tenía una opinión diferente— Un integrante menos es mejor para trabajar más organizados.

Esa noche nadie durmió a gusto; se tuvo que reorganizar un plan de trabajo originalmente creado para 6 integrantes, adecuándose para 5, repartir material que haría falta, establecer quién determinaría qué parámetro, revisar el material que se necesitaba, terminar etiquetas, hojas de registro, cadenas de custodia, etc.

El día siguiente llegó como cualquier otro.

— Me levanté muy temprano esa mañana —nos contaba Dupree recordando su pesado día—; tenía que acompañar a Adriana a la Laguna muy temprano para revisar unas cosas con su equipo y luego debía ir a una conferencia atmosférica. No sabía que en el momento ­en que me parara de la silla no podría volver a estar tranquila hasta después de medio día.

Ya en la laguna no les sorprendió ver cocodrilos a la distancia, después de todo, para algo se había construido el mirador de cocodrilos, pero nadie se imaginó que aquello fuera señal de algo extraordinario que podría pasar horas después.

— La conferencia fue rara, en partes demasiado aburrida, en partes muy entretenidas —nos comentaba Fernanda Leal compartiendo el sentimiento de su equipo—, pero ya quería que terminara, quería volver a la laguna y terminar mi semana de escuela pronto.

Cuando estaban en el laboratorio recibiendo el material todo seguía siendo normal, incluso después del primer imprevisto: al parecer nadie se daba cuenta que algo les estaba tratando de decir que no debían ir al muestreo.

— Skinniy olvidó la cubeta —declaró el Doc—. Nadie sabía a dónde iba sólo, me lo dijo a mí y se fue corriendo.

Con evidente molestia Skinniy confesó— Estaba en la plaza de los químicos, tuve que correr hasta el edificio E y subir al 3er. piso para pedirle las llaves de su casa a Adhara; ella vive casi a una cuadra de la escuela, en otro 3er. Piso.

NOTA: La plaza de los químicos se encuentra a media escuela, el edificio E al frente a unos 800 metros del punto en que se encontraban (sin contar los tres pisos que hay que subir y bajar) y la casa de Adhara como ya se mencionó a casi una cuadra de la escuela.

Regresó minutos después con la cubeta que les hacía falta para el muestreo y recibieron el material para partir al punto de muestreo.

Llegaron y se dirigieron a la zona de muestreo para aprovechar al máximo su tiempo, ya que el plan de trabajo inicial ya estaba alterado debido a retrasos en la entrega del material.

— Llegamos al muelle y como no estaba la maestra nos fuimos al lugar de la muestra —nos dijo Fer.

Llegaron al lugar y nadie lo había visto, todos se preparaban para comenzar a trabajar y justo antes de que se acercaran a tomar la muestra se escuchó un gritó de terror a la distancia, mientras se veía a Fernanda corriendo en dirección opuesta a la orilla de la laguna.

Inmediatamente todos voltearon y pudieron ver lo que ocasionó la reacción de Fernanda: El enorme objeto en la orilla no era un tronco, sino un cocodrilo de proporciones descomunales; no saben si fue el miedo lo que lo hizo parecer enorme, pero ellos afirman que medía más de 3 metros.

— No sabíamos que hacer, yo sólo les decía que le avisaran a la maestra —nos dijo Skinniy—, pero Kimberly y Fernanda estaban tan impresionadas que no paraban de tomar fotos.

Entre divertida y sorprendida nos comentaba Montserrat Alanis— La noche anterior bromeaba diciendo que quería tomar las muestras con los cocos, pero esto era ridículo.

Se tomaron muchas fotografías para evidenciar el encuentro, y entonces se tomó la decisión, era hora de llamar a la maestra para decirle lo que pasaba y cambiar el lugar de muestreo.

Kim le mandó varias alertas a Juan Carlos y Arlene, ya que eran los únicos que tenían Nextel y que estaban cerca de la maestra, pero ninguno de los dos contestaban, por lo que Kim tomó una decisión: Era momento de una conexión directa…

Mientras tanto… A más de 50 m. de distancia en la palapa, la Maestra Guille se encontraba determinando otros parámetros con ayuda de su laboratorista Inés cuando de pronto se escuchó un grito:
                                   
— ¡¡¡ARLENE!!! —la voz de Kimberly se hizo presente en el "campamento" de las maestras.

Fue entonces cuando Arlene contestó y confirmó a todos la noticia. El grito era de un integrante de equipo 5, el que se había situado más lejos de todos y se reportaba un avistamiento peligroso.

El equipo de muestreo se había topado con un cocodrilo (El cual será llamado Juancho 1, Sujeto 1 o simplemente Juancho).

— ¡Arlene! ¿Está la maestra cerca? —preguntaba una y otra vez Kimberly desde un punto lejano.
— Aquí está —respondía su compañera.

Sin esperar nada más se dedicó a relatar los hechos— Maestra, en nuestro lugar de muestreo hay un cocodrilo; está justo en donde tomamos la foto para la muestra, no podemos acercarnos a la orilla.

A lo que la maestra respondió sin preocupación— Avienten la cubeta con la cuerda ¿Qué puede pasar? ¿Que se coma la cubeta?

Un estudiante comentó minutos después de su regreso— Inés dijo que se quitaran, pero Guille dijo que no, que muestrearan ahí.

— Fue entonces cuando nos dimos cuenta de nuestra situación —comentó Kim — y comenzamos a buscar un lugar en el cual se pudiera muestrear.

No tenían salida, tenían que realizar el muestreo en ese punto, no había otra opción; pero mientras buscaban un punto cercano para muestrear se escuchó un segundo grito de horror.

— ¡No mamen! ¡Allá hay otro!

A menos de 10 m de distancia justo del otro lado del punto original de muestra se encontraba otro más de unos 2 m de largo (A este lo llamaremos Juancho 2 o Sujeto 2)

Durante el siguiente periodo de tiempo, cabe mencionar que Juancho 2 parecía disfrutar demasiado del sol y la brisita, pues decidió no moverse de su sitio.

Después de unos minutos, decidieron dar una vuelta de reconocimiento y comprobar que no hubiera más de estos sujetos (por lo menos a la vista) y decidieron el plan de acción.

            — Tomando en cuenta que éramos cinco teníamos que dividirnos para hacer el muestreo —explicó Kim—, sacar las fotos y vigilar a Juancho 1 y Juancho 2 en caso de que decidieran atacar.

El plan de acción comenzaba con Montse tomando la muestra, El Doc en la retaguardia para cualquier maniobra de escape necesaria, Kim tomaba las fotos de cada movimiento y Fer y Skinniy vigilaban a Juancho 1 y Juancho 2.

Montse lanzó la cubeta a la laguna un par de veces para sacar la mayor cantidad posible de agua, tratando que fuera lo más rápido posible, y justo cuando ella se encontraba sacando la cubeta llena de la muestra del agua un movimiento demasiado brusco rompió la tranquilidad del agua de la laguna y con un movimiento que fue casi imposible de ver Juancho 1 se lanzó al agua y en un santiamén desapareció.

No debe ser demasiado difícil de imaginar cuál fue la reacción del equipo de muestreo.

— En el momento en que se escuchó el ruido y Skinniy y yo gritábamos: "¡Se movió!". Todos salimos corriendo lo más lejos posible del agua —nos platicaba Fer.

Montse era la más divertida mientras nos relataba— La gente que pasaba se nos quedaba viendo con cara de ¡OMG! ¡Esos suicidas! Y nos decían: "Cuidado niños, hay cocodrilos". Pero nuestro espíritu aventurero y responsable no nos permitió abortar nuestra misión, teníamos que tomar la muestra a como diera lugar.

Fue entonces cuando segundos después Juancho apareció justo en el lugar en el que minutos antes se había estado realizando el muestreo.

NOTA: Juancho 1 pasa a ser simplemente Juancho, dado que Juancho 2 no se movió en todo el muestreo.

Se tuvo que replantear el plan, ya que con el susto se perdió más de la mitad del agua de la muestra y el resto de los parámetros no podrían ser realizados sin más muestra.

— Entonces decidimos tomar la temperatura con lo que teníamos y Skinniy empezó con la determinación de Oxígeno Disuelto —comentó El Doc.

Después de hacer lo que se podía hacer Edgar, mejor conocido en el bajo mundo de los ambientales del ITCM como El Doc, encabezaría el siguiente grupo de acción, pero además de eso, el equipo no se decidía acerca del lugar de la toma esta vez.

La muestra debía ser sacada del punto más cercano al anterior, pero más alejado de Juancho, que en esos momentos de tensión se encontraba mirando al equipo, como depredador acechando a su presa.

El equipo de muestreo comentó por fin algo divertido:

— Suponemos que los pensamientos de Juancho eran: ¡Sí! ¡Por fin carne humana! Guille ya se había tardado en mandarme nuevos bocadillos —decía el equipo ahora riendo un poco.

Entonces decidieron tomar la muestra cerca del lugar en el que anteriormente habían encontrado a Juancho creyendo que él estaba demasiado lejos para volver tan rápido.

Edgar se acercó y tomó dos muestras más. Su trabajo en la laguna había concluido. Fue entonces cuando voltearon en busca de Juancho y lo miraron nuevamente.

Juancho había vuelto a su lugar anterior, muy cerca de donde el Doc había tomado la muestra minutos antes.

— Todo pasó muy rápido, terminamos los parámetros de sitio y mientras nos íbamos imaginé lo que Juancho seguramente estaría pensando —una mirada traviesa se apoderó de Skinniy—: ¡Maldición! Esta vez fui demasiado lento. Pero ya regresarán en unas semanas... y lo volveré a intentar.

Kimberly era la que tenía más ganas de irse— Ya vámonos a la chingada de aquí, ese wei nos está viendo con cada de comida.

Y el equipo de muestreo emprendió la huida con pánico cuando Juancho comenzaba a salir del agua.
FIN

Pueden encontrar sus versiones "corregidas" en FictopiaNet y Potterfics.

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