Yo no soy la princesa de un cuento de hadas

I solemny swear that I am up to no good...

Yo no creo en cuentos de hadas, en historias de amor eterno, ni en finales felices. No creo en que una hada madrina vendrá a hacer nuestro sueños realidad, a ayudarnos a ir al baile o que un príncipe azul vendrá a rescatarme a mí, la princesa del cuento.

Yo creo en una vida real, en un amor sincero que con cuidados dure hasta que la vida falte, en que no existen los finales sino los inicios. Creo en sueños que con trabajo y esfuerzo podemos realizar nosotros mismos, en cosas más grandes que una simple fiesta y en que no necesitamos que un chico nos salve sino que también nosotras podemos salvarnos por nuestra cuenta o salvarlos a ellos.

Desde niñas crecemos con la ilusión de que un día, así como en las películas de Disney, encontraremos al chico de nuestros sueños, que vendrá a nuestro rescate en su caballo blanco y nos llevará a vivir a un palacio hermoso y viviremos felices por siempre.

Algunas veces conocemos a ese príncipe... No es tan guapo como en las películas ni tiene un caballo blanco ni un gran castillo, en realidad ni siquiera es príncipe y no ha venido a salvarnos, pero sabemos que es él... Te das cuenta porque en el momento en que toma por primera vez tus manos entre las suyas, sientes algo que no has sentido con nadie más. Porque aunque la primera vez que lo viste no te pareció muy agraciado, ahora lo ves perfecto. Porque con una sola palabra te puede hacer volver a la vida y ver todo de un nuevo color.

Algunas veces aunque está ahí no podemos estar con él. Bien dicen que el amor no siempre es suficiente y a veces ese amor duele tanto que es mejor dejarlo pasar y esperar a que llegue uno que no lastime tanto.

Algunas veces nos equivocamos de príncipe y vamos a dar con el bruto del pueblo. Ese que conquista con detalles tan torpes que parecen lindos, que cada que te hace enojar se convierte en el príncipe azul hasta que se te baja el coraje y vuelve a ser ese bruto, ese que te lastima por siempre pensar en sí mismo antes de pensar en ti o en alguien más.

Algunas veces ni siquiera tenemos la suerte de toparnos con el dichoso príncipe de los cuentos de hadas, ni siquiera con el feito y nada agrasiado como el que tu amiga se encontró en el parque cerca de su casa.

Algunas veces seguimos esperando.

Lo malo es que queremos seguir engañadas buscando al príncipe perfecto, aferrándonos al que amamos y nos ama pero nos lastima o peor aún, al bruto que insiste en volver y hacernos pedazos... Otras nos quedamos esperando...

Yo no soy la princesa de un cuento de hadas, gracias a Dios siempre lo he sabido.

Sigo creyendo en el amor pero no vivo por eso, al menos no por el de un príncipe. Creo en el amor de mi familia, de mis amigos y hasta de mis mascotas.

El amor de mi familia es tan grande que sé que a pesar de todo, ellos estarán ahí cuando los necesite, porque aunque nadie es perfecto, la sangre no sólo es sangre, va más allá y si ellos son capaces de todo por mí, yo volvería de la muerte por ellos.

El amor de mis amigos, esos que me aceptaron como soy sin importar todos mis defectos, los que me dicen la verdad aunque duela, los que no necesitan palabras para decirme que están ahí ni nada más que un abrazo para demostrármelo.

El amor de mis mascotas, esos pequeños individuos que sin deberla ni temerla cayeron en mis manos por obra del destino y que me dieron su amor y fidelidad durante el tiempo que fui capaz de cuidar de ellos.

Los cuentos de hadas y los polvos mágicos no existen, la magia real está dentro de nosotros y es la que nos hace despertar día a día para vivir 24 horas más y dar todo lo que tenemos.

Muchas veces he intentado hacer entender a mis amigas que la realidad es una y lo sueños son otra cosa, pero he estado equivocada todo este tiempo.

Puede que yo me haya dado por vencida desde siempre, pero eso no significa que todo el mundo tenga que hacerlo. Si ya te hubieras rendido, no habrías vuelto tantas veces.

Dios es mi hada madrina, es quien cumple mis sueños... Si soy sincera, en este momento tengo muchos sueños, pero el principal tiene nombre y apellido... y pronto tendrá un corazón nuevo.

Yo no soy la princesa de un cuento de hadas, lo he sabido desde siempre, pero eso no significa que tú no lo seas.

Mischief Managed...

Saludoxxx

I Me!!!

It's okay to be...

Skinniy

4 comentarios:

Las princesas siempre han existido, los principes son los que son tan diferentes que a veces es díficl encontrarlos...

Si me hubieras tomado en un momento de felicidad e ilusión te diría: No Dupree, si eres una princesa y verás que pronto tu principe azul [o verde o cafe o morado o amarillo] llegará por ti y serás feliz muy muy feliz...

Pero ando de pesimista... en días como hoy creo que los príncipes azules luego son sapos disfrazdos, no siempre el hecho que alguien te quiera [o te diga querer] lo hace real... a veces los sapos son en realidad principes... pero no podemos besar a todos los sapos, a veces son sólo eso, sapos.

Apoyo eso que el amor viene de todos lados, siempre.

Yo me identifico mucho con tu forma de pensar . Estoy de acuerdo.

Y mucha gente no me entiende, ellos piensan que no creo en el amor, pero no entienden mi perspectiva de lo que yo creo que es el amor.

Besos.

Quiero una hada madrina ... rayos ¬¬

Mmm hace poco me dijeron que dejara de ver la vida de color de rosa... no me considero una princesa, no busque un principe, yo solo quería alguien que me quisiera, es todo... yo ya deje de buscar principes, sapos o lo que sea, puedo presumir que lo encontré pero simplemente no pasará para mi.


Saludos

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