Paciencia

"Dios aprieta, pero no ahorca"

Muchas veces he utilizado ese viejo dicho para intentar tranquilizar a alguien que me importa y que atraviesa por una situación complicada.

Es irónico cómo cuando estamos sentados de frente a los problemas, esos consejos que le diste a alguien más, se pasan de largo y aún cuando te los repiten a ti, lejos de tranquilizarte, te ponen más de malas.

Lo cierto es que llegamos a un punto en el que por más que nadamos y nadamos, creemos que con el esfuerzo que hacemos hemos avanzado algo, pero al mirar nuevamente hacia la orilla, la seguimos viendo tan lejana como horas atrás, mucho antes de empezar la travesía.

¿Qué puedo decir? Hay ocasiones en las que te hundes tan rápido que no ves ninguna opción.

Sólo queda tener paciencia y esperar que así como de pronto caímos tanto, algo nos impulse de repente hacia arriba.

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